Los indicadores de éxito en proyectos de innovación y transformación social

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Los indicadores de éxito en proyectos de innovación y transformación social

Desde hace mucho tiempo he pagado mis facturas sin más ayuda que la de mis socios, esto es, no he percibido ningún tipo de financiación pública y muy poca privada. Bueno, en realidad la ayuda más importante que he recibido ha sido la de mis clientes, que en su mayoría siguen depositando su confianza en nuestros proyectos.

Por otro lado, últimamente me creo mucho más las metodologías ágiles de negocio que perder tiempo en un plan de negocio. En los tiempos que corren, no hay tiempo para perder un mes en montar un documento que describa un negocio que no podemos saber si existe, cuando no estás buscando financiación ajena.

En este sentido, me han inspirado mucho el libro Lean Startup de Eric Ries y el Business Model Generation de Alex Oestervelde e Yves Pigneur. Estas metodologías se basan, en esencia (y a falta de dos talleres: uno de Emprendizaje y otro de BMG que se celebrarán en coSfera) en definir la cadena de valor y pasar inmediatamente a hacer, medir, aprender y vuelta a empezar. Obviamente estas metodologías ágiles tienen más sentido cuando el proyecto se orientan al sector servicios o a prototipado de bajo coste, donde la mayor parte del coste está asociado al tiempo empleado por los socios/fundadores/colaboradores.

La cuestión es que una de las cuestiones recurrentes en dichas metodologías ágiles de negocio es la elección de indicadores adecuados para estimar y anticipar el grado de éxito del negocio. La adecuada elección de este tipo de indicadores es especialmente necesaria cuando se trata de proyectos innovadores donde el funnel de conversión de usuarios a clientes es poco conocido y está poco contrastado. Finalmente el negocio funcionará o no, y su crecimiento se basará en la captación de fondos ajenos que, idealmente, retornarán beneficios a los inversores.

Pero, ¿qué hacemos con proyectos cuyo objeto no se puede medir en el retorno económico inmediato y concreto que generan, sino de una forma más difusa en la forma y en el tiempo? Me refiero a proyectos como el I Make Rotterdam, una iniciativa para construir un puente peatonal en el centro de Rotterdam, o a otros proyectos de innovación social.

Algunos dirán que pensar exclusivamente en términos monetarios en proyectos de innovación social los paraliza. En mi opinión, creo que es necesario que cada proyecto, sea público o privado, se desarrolle con el objetivo de ser sostenible, también económicamente. Eso implica que es necesario captar tantos recursos como valor se genera y que debes tener clientes/usuarios/contribuyentes dispuestos a pagar el valor que generas.

Desde mi punto de vista, esta máxima también es aplicable a las instituciones públicas que tienen que hacer un esfuerzo por explicar sus proyectos, identificar los indicadores que les parezcan más adecuados para justificar sus balances, estar dispuestos a cambiarlos según las opiniones de los ciudadanos y defender los proyectos ante su junta de accionistas, los obligados tributarios.

En esta línea, como descubrí en el taller de crowdfunding de colBrain en coSfera que tuvo lugar recientemente, se proponía una metodología de evaluación del valor social de un proyecto a partir de tres conceptos: comunidad, innovación y transformación, aunque quizá les faltaba cierta consistencia como indicadores (más información en wikipedia)

Seguramente no existe una única respuesta, pero no deja de ser una necesidad que en esta época de crisis nos planteemos invertir el dinero público en los proyectos que objetivamente mayor valor generen, económico y/o social pero ¿cómo reflejamos esas externalidades positivas en términos que sean comprensibles y evaluables por la sociedad?

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